El mítico cumpleaños de Johann Factory
Y así, animando fiestitas infantiles, llegó el 26 de agosto de 1963; día en que la banda tocó en el noveno cumpleaños del pequeño Johann Factory, hijo del acomodado empresario taxidermista Charlie Antonius Factory; que en esos momentos era dueño de una Pyme. Factory aún no estaba al tanto de la creciente popularidad del grupo, pero ese día quería impresionar a los compañeritos de colegio del pequeño Johann, ya que ellos también eran hijos de empresarios acaudalados (no es que estos empresarios tuvieran una aleta caudal, sino que contaban con holgadas cuentas bancarias y tenían casa de fin de semana, entre otras cosas). Así surgió la idea de hacerles escuchar música moderna en vivo a toda la purretada.Ese día, Johnny De Nabo no se sentía muy bien. La semana anterior, en uno de los ensayos de la banda, hicieron una pausa, y mientras jugaban una partida de tute cabrero Johnny hizo un mal movimiento y se dislocó la cadera. No se podía mover mucho, y para colmo, en medio del show se acordó de que no había pagado el cable. Así que andaba "medio cruzado". Y encima apareció el pequeño Johann en plena performance de The Porkerys, interrumpiendo a la banda para quejarse de que hacían música aburrida. Ahí nomás Johnny le aplicó un trompis en la nuca al homenajeado. Charlie Factory se quedó impresionado por el arrebato del líder de la banda, mezcla de existencialismo y violencia cavernícola. Inmediatamente largó todo lo que estaba haciendo y fue hacia ellos para exigirles que les permitiera guiarlos en el camino hacia la fama. Factory nunca había incursionado en la representación de grupos musicales, pero, según habría reconocido posteriormente en una entrevista, algo ocurrió en él en ese preciso momento en que observó cómo su hijo era sopapeado por De Nabo. Para colmo, otra cosa de los músicos que cautivó aún más a Factory fue que en un primer momento se negaron a ser representados, ya que David Detergent le respondió que querían seguir animando fiestas porque les encantaba comer canapés todo el tiempo. El empresario apeló a su espiritu comercial y sacó un as de la manga. Les dijo: “Les propongo una propuesta; les pago en canapés”. Después de unos segundos de tenso silencio, los cuatro Porkerys dijeron "bueno, dale", y se pusieron inmediatamente a sus órdenes.
Factory + Porkerys = Pronto el mundo escucharía algo nuevo. Malo pero nuevo.

1 Comments:
SIGO EL BLOG DESDE LA BASE MARAMBIO.
ALFEREZ JOSE LEON CORBETTA.
Post a Comment
<< Home